14 ago. 2019

EXISTIMOS PARA DESTRUIR

EXISTIMOS PARA DESTRUIR
Un texto encendido e incendiario sobre el fanzine


[Publicado originalmente en un fanzine hecho con motivo del Mini-Pichi 2019]

Este fanzine que estás leyendo es fruto de un momento, escrito sin pensar en los matices, de brocha gorda, gratuitamente polémico. O igual no. En todo caso es una reivindicación rabiosa del fanzine como medio destructor del sistema cultural en el que nos encontramos instalados. Porque si esto no es el objetivo del fanzine ¿entonces cual es? Decidme ¿ser el hermano barato de los libros y las revistas? Está claro que no.

Y alguien, yo en alguna ocasión o igual tú, dirás: "pero hay muchos tipos de fanzines, que persiguen distintos objetivos y cuya existencia responde a diferentes motivaciones". No voy a decir aquí que no haya que respetar esa opinión (más que nada porque en muchos momentos ha podido ser o será la mía) pero está claro que esta es un problema. Voy a citar un texto totalmente revelador que leí hace poco. Es de una fanzinera inglesa llamada Holly Casio. Ella dice:

«The point of zines is to make them as cheap as possible and to distribute them as cheaply as possible [...] But the very basic idea of zines is to share your ideas and create something quick, and very cheap [...] Zines are non-profit. [...] The term zine comes with a history and context which implies radical methods of publishing and sharing. It's not just a bunch of zinesters being petty over semantics saying 'you can't sit with us.' You can definitely sit with us, there just needs to be an understanding of that context [...] Art students then create artists' books, calling them zines, and then get frustrated when they aren't able to sell their artists' books for £30 at zine fairs when the average price of a zine at the same fair is £2. The context of the term matters.»

He visto de todo. Todo tipo de formatos. Verdaderas virguerías, exquisiteces salidas de imprentas exclusivas situadas en los más remotos valles con acceso a técnicas y pigmentos nunca vistos por el ser humano. Gamas de colores impensables, figuras inimaginables. Textos con la capacidad de remover los cimientos más profundos de nuestra civilización. Y los precios de estos fanzines sin duda iban acordes a sus contenidos ¡10, 20... 25€! Aaaahhh ¡maravilloso! La inaccesibilidad como principio. Este es sin duda el gran caballo de batalla de la cultura. Hay muchas formas de hacer inaccesible un producto cultural (¡glups!) pero sin duda el más fácil es el precio. Si partimos del hecho, como decía Holly Casio, de que una de las condiciones sine qua non del fanzine es que sea barato, si "lo tuyo" no es barato ¿podemos decir que no es un fanzine? ¿Cómo lo veis?

CONTRA EL FANZINE COMO ARTE

Hay dos tendencias que veo en muchos, en la mayoría de los fanzines que me rodean. Una es el tratamiento que muches autores dan a sus fanzines de "pieza de arte". Como alguien que ha estudiado "el arte" siempre me ha hecho mucha gracia esto. Por un lado porque nunca deja de sorprenderme la alta estima que la gente tiene de las cosas que hace. Me pregunto si esta gente, después de hacer su fanzine, dice: qué maravilla, he hecho una pieza de arte ¡Propone un dilema estético haciéndonos replantearnos el canon que rige la historia del arte desde principios del siglo XX! ¡Cuestionará los fundamentos mismos de lo que consideramos "arte"! ¡Lanzará preguntas al mundo que nadie se ha atrevido a formular! ¡Pondrá de manifiesto que la manera en la que miramos es errónea! No sé... Estas son algunas de las cosas que yo le pido al arte para considerarlo tal. Curiosamente, los fanzines como estructura subversiva sí que plantean cuestiones que el arte —al menos el interesante— puede plantear. Poner en jaque el sistema de producción cultural huyendo de los canales de distribución habituales o rechazando la estética editorial canónica. No querer vender miles miles y miles, no vender ninguno, darlo en mano, que te llegue al buzón.

Digamos que el arte, tal y como existe en el contexto occidental, tiene un motivo pretendidamente superior para existir. El fanzine no. El fanzine existe por el mero hecho de hacerlo y podría no hacerlo y daría igual. Y ahí reside su magia. El fanzine es pasar el rato haciendo, es divertirte o compartir tu basura. El fanzine no quiere cambiar el mundo (en todo caso, igual, destruirlo). Sí, sin duda, prefiere destruirlo.

NINGÚN DERECHO RESERVADO

Si hay algo que me hace fruncir el ceño especialmente es cuando veo en los fanzines mensajes como "todos los derechos reservados" o con el símbolo de copyright. ¿Has entendido algo? El fanzine es anticopyright, está hecho para ser reproducido ad infinitum, para que sea tuyo y mío y de todes. El concepto de autoría es una de las bases del sistema cultural capitalista, el copyright lo hace "ley". Precisamente el fácil acceso a los medios de producción de los fanzines, que esta sea una de sus características —el que no hagan falta grandes medios ni grandes conocimientos para hacerlo— incide en su postura ANTI-copyright. "Te facilito que lo repliques para que lo hagas". Si me dices que todo lo que está contenido en tu fanzines es TUYO entonces se produce un cortocircuito en la lógica del fanzine. Esta se cimenta en un trato: "tú compartes y yo también, y no existe lucro por ninguna de las dos partes. Y yo respeto de dónde viene este contenido y lo aprecio y por eso lo comparto".

HAY QUE HACERLO PEOR

¿Cómo huir del mensaje machacón de lo virtuoso? ¿De lo mejor, mejor? Hay que hacerlo bien... ¡No! hay que hacerlo MUY BIEN... O mejor que eso. Admito que es difícil. Yo también quiero hacer las cosas mejor que muy bien. ¡Maldito sistema! Los fanzines dicen: "hazlo mal, este es lugar. Equivócate, cágala. Da igual, es el único espacio donde lo hacerlo peor está permitido". Y aún así nos resistimos a ello y solo pensamos en hacerlo mejor. En usar mejor papel, en maquetarlo bien, en llevarnos a casa el que mejor aparenta ser.

Hagamos fanzines y hagámoslos mal y bien y regular. O nos los hagamos. Mejor tumbémonos en la hierba a ver cómo el viento se lleva las nubes. Pongamos nuestras mentes en blanco y dejémonos atrapar por el sopor eterno.

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